La trágica y sórdida historia de un tango  LAS CUARENTA

SIEMPRE ES INTERESANTE SABER QUÉ HISTORIAS SE ESCONDEN DETRÁS DE LAS CANCIONES. O, AL MENOS, INDAGAR CUÁL ES EL ORIGEN QUE PROVOCA, EN UN AUTOR, ESCRIBIR UNA HISTORIA.

Por Jaime Clara.

Aunque no integre el repertorio de los tangos más populares,Las cuarenta es de los más cantados. Su corte filosófico, cierto aire reflexivo, llama la atención por la profundidad de su mensaje. Sin embargo, poco se sabe de los motivos que llevaron a  Francisco Gorrindo (1908-1963) a escribir, en 1937, la letra de este tango que se completó con la música del guitarrista, Roberto Grela (1913-1992). Sin embargo, detrás de esta letra que se entona, o se escucha cotidianamente, se esconde una trágica y sórdida historia, según insinuó hace algunos días el presidente de la uruguaya Academia del Tango, Ramiro Carámbula. Con su guía, apareció la historia original.

El periodista argentino Julio Jorge Nelson (1913 – 1976), de nombre real Isaac Rosofsky, difusor, poeta y autor de letras de tango, contó, una vez, que Elma, la viuda de Francisco Gorrindo, le confesó que Las cuarenta  estaba basado en un acontecimiento real, en un secreto inconfesable, que su marido simuló en los versos de la canción, sobre una “pasión prohibida”.

El hecho ocurrió en La Plata, capital de la provincia de Buenos Aires. Allí, un prestigioso y acomodado matrimonio de la ciudad, tuvo tres hijos, dos gemelas y un varón. Los tres crecieron bien educados, en el seno de una familia modelo, de misa de domingo.

Pasó el tiempo, los hijos del matrimonio crecieron. Las gemelas, según cuentan, eran bellísimas. El varón, pocos años más joven que sus hermanas, se llamó Giordano Bruno.

A medida que crecieron, Griordano espiaba sus hermanas, lo que provocó pensamientos incestuosos, que al ser descubierto, fueron correspondidos por ellas. Como dice la crónica de Rosofsky,  cuando “retozaban en el borde del fangal, un día  cayeron en el barro: una de las mellizas esperaba un hijo.” La embarazada sugirió casarse en otro país para vivir como marido y mujer, pese a ser hermanos, mientras que la otra hermana y el propio Giordano, trataron de convencerla de que abortara. Finalmente, tras largas y durísimas discusiones, nació un niño, bautizado como José Pablo.  Hubo de todo: reproches, presiones familiares, insultos, desplantes, injurias y agravios de todo tipo. La madre era acusada de ser la ofensa de la familia, por ser madre soltera -poco se conocía de la relación incestuosa- lo que provocó que se suicidara tirándose bajo un tranvía.

José Pablo creció criado por su tía y su padre. Siendo muy joven, se enamoró de una mujer veinte años mayor, Mabel, con la que pese a las coacciones, se casó, lo que provocó otro tsunami familiar. Cuentan que Mabel era una mujer muy fea, lo que profundizaba aun más la diferencia con el joven José Pablo, con el consiguiente rechazo familiar.

El periodista Julio Jorge Nelson le contaba a Gorrindo sobre las paradojas de la vida “¿Te das cuenta Francisco? Él nació de una relación entre hermanos.” Ahora su mujer, “encarna el horror del incesto. José Pablo camina con su tragedia del brazo, y ambos son un resabio de la horda primordial”.

Sobre esta historia, que conoció de primera mano, Francisco Gorrindo escribióLas cuarenta.

Laberintos de la letra

Cuando uno juega al juego de barajas conocido como “el Tute”, cantar las cuarenta es una actitud valiente. Significa que uno va a más, que busca el triunfo. Seguramente por este origen, cantar las cuarenta a otra persona significa decirle, sin vueltas, todo lo que a uno le disgusta de sus actitudes, cuentan los investigadores Oscar del Priore e Irene Amuchástegi en su libro Cien tangos fundamentales. Para ellos, en el tango Las cuarenta, se presenta “a un hombre que regresa al barrio, desencantado del mundo. Se alejó hace mucho y vuelve averiado por su viaje que, seguramente, no hubiera deseado hacer. Ha perdido la confianza en los demás, se ha encontrado con gente feroz y ya no cree en nadie, ni en él.”

El tango fue estrenado por Fernando Díaz. Luego lo cantó Antonio Maida y al poco tiempo, Azucena Maizani lo  interpretó en Radio Belgrano, dándole la primera gran difusión. Pero las primeras grabaciones y en varias giras, fue la versión de Charlo, la que le dio una proyección internacional.

A partir del éxito, el autor le contó a pocas personas la historia que inspiró la canción. Con el verso “la mirada turbia y fría…”, es la intuición, por parte de José Pablo, de ser un hijo del incesto; cuando dice “curda ya de recuerdos…”, (curda como sinónimo de borracho, embriagado de recuerdos) son los recuerdos son de terror, porque según Gorrindo, ese joven fue marcado como una aberración“…con una llaga en el pecho, con mi sueño hecho pedazos…”. Juan Pablo fue consciente de su terrible historia y eso le hizo tener una bajísima autoestima, por lo que Gorrindo explicó en el verso “hoy no creo ni en mí mismo”.

También se supo que Gorrindo tuvo que cambiar algunos versos de su versión original. “La vez que quise ser bueno se me cagaron de risa…”, quedó en “la vez que quise ser bueno en la cara se me rieron…” y en el verso “la desgracia fue mi amante, la esquizofrenia mi amiga, el tabú tiene su contra y toda contra se da”, finalmente se trasformó en “…la experiencia fue mi amante; el desengaño, mi amigo…//Toda carta tiene contra y ¡toda contra se da!”

El final del tango original era muy directo, pero no se cantó así: “…por eso no has de extrañarte, si alguna noche, borracho, con el incesto del brazo, alguien  me viera pasar.” Introducir la idea del incesto en una letra de tango resultaba demasiado transgresora para la época, por lo que Francisco Gorrindo optó por una versión más genérica “…por eso, no has de extrañarte si, alguna noche, borracho,//me vieras pasar del brazo con quien no debo pasar.”

En un artículo publicado en el diario argentino El Litoral, en 2010, el periodista Manuel Adet, sin conocer los orígenes del tango, interpretó lo que quiso escribir  Gorrindo con Las cuarenta y no estuvo muy alejado. “Se pueden hacer muchas consideraciones acerca de cierta moral criolla o ciertos códigos sacados de la picaresca, pero para evitar caer en trillados lugares comunes acerca de juicios moralistas, importa destacar que el universo del tango es el universo de los mitos y cada una de estas conductas debe entenderse desde ese lugar. Es allí, en el mito donde el tango adquiere una poética perdurable y en donde en particular este tango Las cuarenta se transforma en un arquetipo del género.”

El Negro Mela, un personaje de Buenos Aires

Mi padre fue hijo de inmigrante africano llegado a la Argentina como polizón en un barco de carga, había escapado de la isla de Barbados donde vivía en la esclavitud.

El apellido originario era Miller, pero al llegar a Buenos Aires pronunció mal o no se dio a entender bien y le pusieron Mela. Su mamá (mi abuela), era uruguaya.

Papá nació en Dock Sud, Partido de Avellaneda en la Provincia de Buenos Aires. De niño se radicó con su madre en Montevideo, ya que mi abuelo había fallecido muy joven, cuando él apenas tenía cinco años.

Fue pupilo en el colegio Don Orione y recién regresó a Buenos Aires, para cumplir con el servicio militar.

Se dedicó al boxeo para mantener a mi abuela. Luego ingresó en la municipalidad porteña, y fue condecorado por el Intendente por devolver una caja que contenía joyas, siendo ascendido a capataz por ese motivo.

Para aquel entonces, le gustaba mucho recitar campero. Se presentó con éxito, en un concurso realizado por La Voz del Aire, emisora que estaba en frente a Radio El Mundo en Maipú al 500 y fue contratado como recitador en el primer conjunto del bailarín y coreógrafo, Santiago Ayala, El Chúcaro.

Con el tiempo se alejó del ambiente de la danza y comenzó a trabajar como presentador y glosador de tango con la orquesta de Alberto Coral, suplantando por un tiempo al que estaba de titular, en el Centro Asturiano Campo Covadonga. Tuvo mucho éxito, pero cuando retornó el presentador oficial, tuvo que retirarse.

Entonces, fue contratado en el famoso Tango Bar de la calle Corrientes, para ser el presentador de las orquestas y artistas de la casa. Así lo hizo con: Julio Sosa, Enzo Valentino y obtuvo un sorprendente suceso con la Orquesta Muzzi (o Mussi, desconocemos de quien se trata), con una glosa que la llamó “La cacerola”, que no era otra cosa que una parodia, una broma, al cantor italiano Nicola Paone, quien se encontraba en la Argentina con gran suceso y tenía en su repertorio una canción que estaba de moda: “La cafetera”, y cerraba haciendo una mención del tango “Rodríguez Peña” que era el caballito de batalla de la Orquesta Muzzi.

Cuando Mario Soto, el autor de “Pasional”, se fue de la orquesta de Osvaldo Pugliese, el director inició la búsqueda de un presentador sin lograrlo. Entonces, Osvaldo Ruggiero le dijo a don Osvaldo que el presentador de la orquesta está en el Tango Bar, y este exclamó: «¡El Negro Mela! ¡Vayan a buscarlo!». El dueño del Tango Bar, le comunicó a mi padre la novedad y le agregó: «Si le va mal, seguirá teniendo el puesto en mi casa».

Su primera presentación fue, en junio de 1953, en el Club Defensores de Santos Lugares, allí le informaron que tenía un mes de prueba. Papá, ¡por suerte!, pasó el mes y permaneció con Pugliese durante veinte años, hasta 1973.

En 1959, viajó en una gira, de casi cinco meses, a Rusia, China, Pakistán, Afganistán, Mongolia, París, Lisboa. Habían partido de Buenos Aires en agosto y volvieron el 30 de diciembre.

Luego fue presentador en el Boliche de Rotundo, propiedad de Francisco Rotundo, en el barrio de Villa Luro, también de Donato Racciatti y en otras casas de tango. Finalmente, se jubiló y fue gestor de trámites de automotores.

Un dato importante. Papá, además de presentador en la orquesta de Pugliese, fue también su representante.

Nota de dirección: Luis Mela fue, además, un buen bailarín de tango –decía ser discípulo del mitológico Negro Pavura-, y como tal, recibió premios en los concursos del Teatro Verdi de La Boca (1937) y del Orfeón Español, de la calle Piedras (1938). Fue, sin duda, una persona muy querida en el ambiente y uno de los íconos de toda una época del tango de Buenos Aires.

FUENTE:  TODOTANGO

JULIAN CENTEYA 

Amleto Enrique Vergiatti, nacio el 15 de Octubre de 1910

En la primera década del siglo XX su padre Don Carlos Vergiati era periodista del diario “Avanti”, que se editaba en Borgataro, provincia de Parma (Italia). De ideas y actividad anarquistas se vio obligado a huir del regimen fascista y se trasladó con su familia a Genova. Esa familia la integraban su esposa Amalia, dos niñas , el pequeño Amleto y un perrito llamado Cri-Cri. Julián los evoca en sus versos “Mi viejo”, un lacerante relato de la desición paterna de fugarse de Italia, el 14 de Abril de 1912.

“Vino en el Comte Rosso: fue un espiro

tres hijos, la mujer a más un perro

Como un tungo tenaz la fue de tiro

todo se lo aguanto: ¡hasta el destierro!”

Se radicaron enSan Francisco Cordoba, el padre trabajaba de carpintero, no podía hacerlo de periodista por el idioma.

En setiembre de 1923 se trasladan a Buenos Aires, deambulan por varios conventillos hasta asentarse en Parque Patricios. Amleto cursa la escuela primaria en el Colegio Abraham Luppi, en Caseros y Labarden, pegado a la Iglesia de San Antonio.

Bueno pero Julian Centeya fue un poeta de Buenos Aires, amaba al barrio de Boedo a quien le dedico un tiernisimo poema. Decidor del lunfardo como nadie, una voz singular, una entonación inigualable, un tipo fenomenal al decir de los que lo conocieron y lo trataron. Dijo Jose Gobello:Se nos fue una “cheno” de descuido, aquella del 26 de julio de 1974… con una sonrisa amarga y dulce a la vez, y para pintarlo entero, nada mejor que sus palabras al médico que lo asistía en el final, a quien tomando su mano le dijo: “tordo, a usted que lo aprecio tanto le dejo el triste recuerdo de ser el íltimo que apretó mi mano, gracias y perdón” y cerró sus ojos para siempre, pensando, seguramente “si me voy piola / en el finirla está la salvada / llevo conmigo mi alma cansada / que hace diez siglos / no quiere lola.”

Carlos Di Sarli, fue un gran director, buen músico pianista, y muy buen compositor, tuvo su época de esplendor y como todos, o por lo menos la mayoría, después le vino el bajón allá por los 60, pero siempre fue un tipo muy querido y respetado, a pesar de su fama de mufa y de un carácter bien un poco jodido.

Un día llegó Di Sarli a la RCA a grabar un tango. Después de hacerlo, pidió al operador que le hiciera escuchar la cinta, y quedó conforme. Pero el encargado de chequear las grabaciones le dijo a Di Sarli que había una parte que no quedaba del todo bien, y que volviera a grabarlo.

Entonces Di Sarli, hombre de pocas pulgas, se enfureció y le dijo: “Quién es usted para corregirme a mi”. Se generó una discusión violenta, que terminó cuando Di Sarli le dijo a sus músicos: “Vámonos, muchachos, a este tipo no le gusta el tango”. Guardaron los instrumentos y se mandaron a mudar, no solo del estudio, sino que Di Sarli rescindió por esta causa su contrato con la RCA Víctor.

Se fue a la Philips, empresa recién llegada al país, en la que grabó sólo un long play con 14 temas, ya que al poco tiempo falleció. Hay versiones memorables de Carlos di Sarli, como ser A la gran muñeca, Bahía Blanca, Milonguero viejo dedicado a Alfredo Gobbi, o esta el Amanecer de Roberto FirpoROBERTO RUFINO

Cuando allá por 1937 el joven Roberto Rufino de apenas 15 años debuta en la orquesta de Antonio Bonavena, en el Petit Salón de Montevideo y Corrientes, lejos estaba de pensar que comenzaba un largo camino que lo llevaría a la fama como ídolo de los porteños tangueros.

Sus dotes vocales naturales, su hermosa voz, su afinación perfecta,
fueron el factor principal para ser el elegido, el niño mimado.
Se daba todo en el tango, eran tiempos en que se estaba gestando la famosa época que se la bautizará como la Epoca de Oro, la década del 40.
Al tiempo el maestro Francisco De Rose lo contrata para que actúe en su orquesta en el templo del tango que era el Café El Nacional.
En su repertorio había dos temas que extasiaban al porteño que admiraba a ese pibe del barrio del gran Carlitos, esmirriado de pantalones cortos interpretaba el tango de Roberto Firpo y Juan Caruso; “Alma de Bohemio” y después el Tango de Carlos Di Sarli “Milonguero Viejo”, dedicado al director Osvaldo Fresedo.
Una tarde de agosto del 38, una joven, llamada Margarita, amiga de Di Sarli lo escuchó en el Café Nacional, y prestamente se lo comentó al maestro Di Sarli; quien intrigado demandó conocer al joven interprete.
Di Sarli lo escucho y en la puerta del Café Nacional le preguntó “Te gustaría cantar conmigo”, a lo que el jovencito asintió con la cabeza.
Carlos Di Sarli le propuso ir ya , al lugar donde actuaba para hacerle una prueba en el piano…
Caminaron hasta el bajo hasta el cabaret Moulin Rouge ubicado en la calle Paseo Colón y alli le tomó la prueba…cuando el maestro lo escucho en Alma de Bohemio, en la mitad del tema, dejó el teclado se levantó, y lo abrazo tiernamente, le dijo “…pibe queres cantar esta noche…en mi orquesta…?”

DEBUT Y DESPEDIDA

Ignacio Murillo, el cantor estable , estaba retirándose de la Orquesta y la idea del Director era suplantarlo por el chiquilin, por lo que esa misma noche con el Cabaret lleno de tangueros el maestro pidió decir unas palabras…
“…les pido me ayuden a considerar si acepto un nuevo cantor…solamente escúchenlo, si les agrada me daré cuenta por sus aplausos…” a continuación Di sarli atacó con los compases de Milonguero Viejo (su tango), y saliendo desde detrás del piano el pibe Rufino de pantalones cortos puso su voz angelical y el publico presente enloqueció de alegria, y coronó con un cerrado aplauso la actuación de
ese chico cantando tangos. Di Sarli no se había equivocado…
La alegría duró muy poco dado que el encargado del lugar le dijo a Di Sarli, “¡,,,maestro , la yuta…la yuta! A lo que rápidamente Di Sarli lo cubrió con su sobretodo y lo sacó por una puerta trasera, esa actitud salvó al dueño de la clausura del local. Asi lo relató el mismo Rufino en una rueda de amigos , agregando que al otro día el propio maestro lo llevó a la sastrería los 49 Auténticos y le compró un traje nuevo de color azul con rayas rojas….

SU CONSAGRACIÓN

Desde 1938 a 1943 estuvo Rufino con Di Sarli grabando 45 temas, el primero es el tango “ Corazón” en diciembre de 1939, le sigue “Milonga del Sentimiento” el 9 de enero de 1940, siendo su ultima grabación el tango de Enrique Cadicamo “ Boedo y San Juan” el 17 de diciembre de 1943.
Las empresas grabadoras se lo disputaban, las emisoras radiales, era inédito que un chiquilin de tan solo 21 años generara tanta convocatoria en el publico.
Las orquestas se lo disputan pero el era requerido de Uruguay y de Chile país al que viaja y graba con la orquesta del Chula Clausi 2 temas
Pichuco lo tienta para hacer duo con Fiorentino, mas el le propone que contrate a Alberto Marino. (Pichuco lo logrará contratarlo recién en 1962)
Firma un fabuloso contrato con los directores Franchini y Pontier remplazando a Alberto Podesta, quien a su vez lo había remplazado al el, en 1943 cuando dejó a Carlos Di Sarli.
Tuvo una dilatada carrera como interprete solista, siendo un autentico creador , prueba de ello es cuando allá por la década del 60 al reacomodar su voz comienza a decir el tango, creando un estilo que al tiempo lo copian Floreal Ruiz y Goyeneche.
Rufino fue un ejemplo como esposo y padre, fue feliz, millonario en amigos, siempre su mano tendida para ayudar a un amigo, compadre de Juan Darienzo (padrino de su hijo Robertito), lo acompaño permanentemente en el ocaso de su vida cuando el Rey del Compás transitaba la edad en que se gambetea la estadística.
Habia nacido en el pasaje Zelaya del Abasto un 6 de enero de 1922, su vida se apagó en la Fundación Favaloro el 24 de Febrero de 1999.

LA PULPERA DE SANTA LUCIA

En la época en que creaban y publicaban sus composiciones, entre fines de la década de 1920 y comienzos de la de 1930, Blomberg y Maciel eran presentados como “precursores de la canción histórica de la República”, debido a que la mayoría de las letras se refieren a acontecimientos y personajes de la época en que don Juan Manuel de Rosas gobernaba la provincia de Buenos Aires

La pulpera de Santa Lucía, vals
La mazorquera de Monserrat, tango
La guitarrera de San Nicolás, tango

La bordadora de San Telmo, vals

Los jazmines de San Ignacio, canción

La parroquia de Santa Lucía está en el barrio porteño de Barracas, y fue creada a partir de un oratorio que ya existía en el siglo XVIII. En cercanías del templo actual, en la esquina de la avenida Caseros y Martín García, había una pulpería en la que vivía Dionisia Miranda, quien sería la inspiradora de los versos de Hector Pedro Blomberg., Nunca se pudo comprobar si era rubia y de ojos celeste

Una  tarde de 1923 Raúl Kaplun regreso a su casa desde la escuela primaria donde cursaba el último año a  mil por hora. Se sacó el delantal y se puso el trajecito que usaba los domingos y se fue rajando hasta el cine Radium 2 que estaba cerca de la plaza once. Alli pedian un violinista y él se sentía capaz de tomar ese puesto.Cuando llegó se le vino el alma a los pies pues había 20 aspirantes más mucho mayores que él que esperaban su turno para la prueba.

Como te imaginarás fue este pibe de 11 años el que se quedó con el puesto $ 125.- por mes un verdadero sueldazo para la época.

Toco por un tiempo en varios cines, época de peliculas mudas, y en 1926 se alisto en una orquesta de jazz que actuaba en el cine astral donde también tocaba Miguel Calo quien lo escucho tocar y lo invitó a sumarse a su orquesta que era una forma de ingresar al tango. Estuvo con Miguel Calo, varios años y en 1946 tuvo al fin su propia orquesta debutando en el café El nacional nada menos, en esa orquesta debutó Roberto Goyeneche. Pero raul Kaplun fue un gran compositor y yo quiero compartir hoy uno de sus mejores temas con letra de Jose MARÍA SUÑE –

ROBERTO GOYENECHE

Roberto Goyeneche nacio el 26 de enero de 1926, en un hogar muy humilde.Vivía toda la familia en una misma casa. La madre planchaba la ropa y la tía la entregaba, el tío Amadeo trabajaba en una fábrica de fideos y todos los día traía un kilo que le regalaban. A los15 años se presentó en un concurso de voces nuevas en el club Social y deportivo Federal Argentino y lo ganó. El premio era un contrato con la orquesta de Raúl Kaplun. Una gran alegría en la familia, pero cuando se enteraron que debía cantar a la noche y en un cabaret se le complicó con la madre. Al fin pudo convencerla para que lo autorizara, porque como menor no podía entrar al cabaret, pero como era unico sostén de familia se lo permitieron. Eso si cantaba, pero cuando terminaba lo encerraban en una pieza con un sándwich y una gaseosa.

Cuando la orquesta terminaba Raúl Kaplun lo acompañaba hasta la parada del tranvía 35 y el padre lo esperaba en una parada. Poco a poco se fue metiendo en el circuito tanguero, cuando andaba por 20 años empezaba a cantar en el café Marzotto a las dos de la tarde;luego en el San souci, luego en Radio belgrano y luego casi a la medianoche en un cabaret que se llamaba Ocean. Era una rutina insostenible, que preocupaba muchisimo a su madre. Cuando ésta murió prometio dejar de cantar.  Lo hizo por un tiempo, en el que fue colectivero, pero bueno un día lo conectaron con H. Salgan y felizmente rompío la promesa.

RAUL KAPLUN

Una  tarde de 1923 Raúl Kaplun regreso a su casa desde la escuela primaria donde cursaba el último año a  mil por hora. Se sacó el delantal y se puso el trajecito que usaba los domingos y se fue rajando hasta el cine Radium 2 que estaba cerca de la plaza once. Alli pedian un violinista y él se sentía capaz de tomar ese puesto.Cuando llegó se le vino el alma a los pies pues había 20 aspirantes más mucho mayores que él que esperaban su turno para la prueba.

Como te imaginarás fue este pibe de 11 años el que se quedó con el puesto $ 125.- por mes un verdadero sueldazo para la época.

Toco por un tiempo en varios cines, época de peliculas mudas, y en 1926 se alisto en una orquesta de jazz que actuaba en el cine astral donde también tocaba Miguel Calo quien lo escucho tocar y lo invitó a sumarse a su orquesta que era una forma de ingresar al tango. Estuvo con Miguel Calo, varios años y en 1946 tuvo al fin su propia orquesta debutando en el café El nacional nada menos, en esa orquesta debutó Roberto Goyeneche.

OSVALDO FRESEDO –

Nació en Buenos Aires, en el seno de una familia de cómoda posición económica Sin embargo, pese a que el padre de Osvaldo era un rico comerciante, cuando el niño tenía diez años la familia se asentó en La Paternal, un barrio algo apartado y humilde, de casas bajas y ambiente popular, lo que también gravitó en su destino. De Ahí lo del Pibe de la Paternal incluso para diferenciarlo  de Pedro maffia al que le lamaban el pide de Flores

Tiene una historia plagada de singularidades, como ser más de 1.250 grabaciones, fue un muy bandoneonista, gran director de orquesta, compositor.En 1927 el éxito de Fresedo es tal que mantiene en actuación cinco orquestas al mismo tiempo, la principal de ellas en el cabaret Tabarís, sobre la calle Corrientes, la más importante de la ciudad. Esto lo obliga a rotar permanentemente de un local a otro para asomar al menos en cada lugar donde toca una orquesta suya. Una de éstas, que acompañaba los filmes mudos en el cine-teatro Fénix, del barrio de Flores, era dirigida desde el piano por Carlos Di Sarli, quien se convertiría en un director por lo menos tan exitoso como Fresedo y claramente influido por éste.

ENRIQUE DUMAS

Eran los años declinantes de las orquestas típicas por varios motivos de índole muy diversa, —los inicios del rock and roll, los conflictos sindicales y políticos de los artistas, la falta de trabajo que obligaba achicar las formaciones, el estímulo al folklore que diera el regimen militar instaurado a partir del golpe de septiembre de 1955—, lo cierto es que, paulatinamente, la juventud se fue alejando del tango.

Es en este marco conceptual que debemos entender a los vocalistas surgidos en aquellos años y Enrique es un buen ejemplo de esta definición, por su estampa, su fraseo, el timbre de voz y su estilo interpretativo.

Nació en la ciudad de La Plata, a 60 kilómetros de la ciudad de Buenos Aires. Durante su adolescencia vivió una de las épocas más gloriosas del tango, pero paradójicamente, con apenas 14 años, comenzó su carrera artística cantando jazz, en la orquesta Dixieland, con el seudónimo Hugo Randall.

Pero el tango estaba en su corazón y en abril de 1955 debutó en Radio Splendid con la flamante orquesta típica de Carlos Figari. Con esa formación permaneció varios años, actuando en diferentes escenarios, entre ellos, la confitería Adlon, junto al cantor Héctor Omar, recientemente incorporado.

En el año 2003, viajó a Japón como artista invitado, junto a la orquesta del bandoneonista Carlos Galván, con gran repercusión

MARGOT –

Celedonio Esteban Flores, Que de pibe le gustaba el boxeo, concurría a Los bailes de Villa Crespo y habia Reunido SUS poemas de autodidacta En un cuaderno escolar con el título de Flores y yuyos. Ganó la ONU concurso abierto por El Diario Ultima Hora con poema de la ONU Llamado Por la pinta. Gardel Que Andaba ya al acecho de repertorio tanguero, le ECHO El Ojo un ESOs versos, Hizo llamar al autor, le pidio Permiso para cantarlos y le ordeño al Negro Ricardo Que le ponga música. Así Nació Margot Un tango Que caló hondo en la gente con su amarga Crítica a la muchacha humilde y bonita Que se afrancesa y pervierte párrafo Escapar un su destino de poverty. Gardel y Razzano firmaron la Música y Los Parientes de Ricardo debieron litigar para Recuperar la paternidad birlada.

DARIENZO EN RADIO EL MUNDO –

Los propietarios de la Editorial Haynes, de Buenos Aires, editora del diario El Mundo lejos estaban de imaginar que cuando decidieron fundar en 1935, Radio El Mundo, en la calle Maipú 555, de la Capital Argentina, esta, seria la protagonista de la gran revolución en el Tango, cuando en apenas 3 años alumbraría la famosa época de Oro del 40.

Pasamos a explicar;

En el puesto clave de director artístico, propusieron a un porteño de exquisita sensibilidad, don Pablo Osvaldo Valle.

Sus directivas era jerarquizar el nivel cultural radial; poniendo el acento en todo lo relacionado con la música popular de los países de América.

En ese sentido el campo estaba fértil, dado que las radioemisoras existentes, se limitaban a radionovelas de pobrísimo argumento, o a programas para niños.

La nueva emisora pondría el enfasis en toda expresión musical que fueran suceso preferentemente en América, como el Bolero, o en el gusto local , el Tango.

Es así que desfilaron los cantantes centroamericanos, Ortiz Tirado, Pedro Vargas, y José Mogica, y por la representación en el Tango, la orquesta de Julio De Caro que era suceso en la calle Corrientes.

Hasta allí las cosas…

Los porteños tangueros, sin embargo estaban tristes….no habían podido superar la increíble muerte de su ídolo en Medellín; Carlos Gardel, ocurrido en el mes de Junio.

Valle en un concepto pluralista se corrió una noche a la calle Paraná 440 donde funcionaba el famoso cabaret Chantecler, a saludar a su amigo Juan Darienzo.

Se origino el siguiente dialogo…”…Juan te invito que vengas con tus muchachos a debutar en Radio El Mundo, quiero que el pueblo te escuche” .a lo que Darienzo le replico…

“…Iría pero estoy en un gran problema, te cuento ; “…mi pianista Lidio Fasoli es muy faltador, le estoy por dar el raje, y voy aprobar a un pibe de 27 años que esta sin trabajar y tiene buenos pergaminos, toco con Juan Maglio de jovencito, después lo hizo con Juan Guido, y estuvo con Juan Canaro; y viene de una gira con este de Brasil.

Acompaño en el 30 a Carlos Gardel en una grabación que hicieron con sus guitarristas Barbieri, Riverol Aguilar, y el violín de Antonio Rodio.;si arreglo este tema te prometo ir.”

Lo cierto es que con la incorporación de Rodolfo Biagi, (que así se llamaba el talentoso pianista),la sincopa de la orquesta sufrió un cambio de 180° grados.

Su temperamento vibrante de ejecución nerviosa y rítmica exhumo antiguas obras tangueras que dieron un marco personal bien definido al conjunto.

Cuando se produce el debut en la flamante radio, y los y tangueros escucharon esos compases, seductores, sintieron la necesidad de bailar el tango.

Que había sucedido ,tal vez algún milagro?; no sencillamente que ese joven desde el piano, con su forma de tocar; cambio toda la marcación rítmica, y del 4 x 8 retomo el histórico 2 x 4 Villoldeano, compás rápido ,electrizante de la primera etapa del tango.

Recordamos que los integrantes responsables de la orquesta además del citado joven pianista, fueron Domingo Moro, Juan Jose Visciglio, y Faustino Taboada en bandoneones; Alfredo Mazzeo, Domingo Mancuso, y Francisco Manzini en violines, y Rodolfo Duclos en contrabajo, todos bajo la batuta de Darienzo.

El 31 de diciembre de ese año de 1935, Darienzo graba con su flamante pianista el primer tema de la nueva era; el vals Orillas del Plata.

AGUSTIN BARDI, que comenzó a escribir incesantemente en 1911 sin que hubiera ejecutantes a la altura de sus melodías y debió aguardar hasta 1926, cuando el sexteto de Julio De Caro grabó “¡Qué noche!” y “Lorenzo”, para que se reconociera -al menos entre los músicos- su supremacía como autor.

Al contrario de otros próceres de la guardia vieja, Bardi nunca organizó un conjunto propio para estrenar sus piezas; era un ejecutante mediocre, se tratara de violín o piano, no explotaba mujeres, ni músicos, y durante toda su vida prefirió la seguridad del trabajo diurno -despachaba camiones en una empresa de mudanzas- a la incertidumbre de la profesión musical

No vivió de su producción musical.

al contrario de la mayoría de su generación, nunca viajó a París,

Tampoco se enteró de que su discreta personalidad inspiró dos tangos colosales: “Don Agustín Bardi”, de Horacio Salgán, y “Adiós Bardi”, la despedida de Osvaldo Pugliese.

Pero compuso Gallo Ciego y con eso le bastó para estar en el podio.SEMBLANZA

Osvaldo Pugliese  Jorge Gutman

“Hay nombres genuinos que caminan las noches de Bs. As. Valientes creando en medio de opresiones. Hay quienes guardando ternura, millones de pájaros amantes, esconden fortalezas necesarias Y muestran al otro, al semejante, como se puede con la vida, como se dura con la idea, como se templa con la lucha.
En este piano se va a sentar un hombre, con el único delito del amor, de la verdad impostergable, un hombre de rara melodía insobornable, un hombre de barrio y rascacielo
Un hombre de muchas veces de notas entre rejas, y fiero carcelero.
Un hombre encendido de mañana, de canto callejero…

Con estas estrofas, que son parte del Poema a Osvaldo Pugliese, escrito por Lucho Schwartzman, recitadas por el actor Luis Brandoni, se inició la presentación de la orquesta de Osvaldo Pugliese en el Teatro Colón de la ciudad de Buenos Aires, en la noche del 26 de diciembre de 1985, noche gloriosa para los amantes del tango, noche gloriosa para todo el entorno musical tanguero, noche gloriosa para el “alma” del mismo Teatro Colón, que, acostumbrado a recibir en su seno a grandes luminarias mundiales de la música clásica, también su escenario se vió engalanado con la presencia de uno de los hijos pródigos de la lírica porteña. Esa noche también fue un reconocimiento al incansable luchador que por tantos años había llevado al frente la bandera de una generación de amantes de la música tanguera, a un defensor de nuestra identidad nacional, a un porteño que vivió como tal, que nació en el barrio de Villa Crespo y luego se mudó y murió en Almagro, a un personaje único, que protagonizó en la radio, en el disco y en los grandes bailes innumerables veladas musicales, al hombre que había llevado nuestro tango por Europa y por Japón, al pianista, al director, al compositor, el ídolo…”

Cuando Osvaldo cumplió 12 años, su padre le regaló un piano, aunque a él le gustaba más el violín, pero el viejo le dijo “ya tenemos demasiados violinistas en la casa (lo decía por sus hermanos), así que vos aprendé a tocar el piano”, y ¡vaya si lo aprendió! Debutó como profesional en un café de la calle Rivera y el arroyo Maldonado, lo que es hoy la esquina de Córdoba y Godoy Cruz, cobrando $4 la hora. Un año después integra la orquesta de Paquita Bernardo, la primera mujer bandoneonista y directora de orquesta, en el famoso Café Domínguez de la angosta calle Corrientes, entre Paraná y Montevideo.

En la década del 20 es cuando Pugliese realmente empieza a formar su espíritu milonguero, formando parte de distintas agrupaciones orquestales, tales como la de Pedro Maffia, y el sexteto Vardaro-Pugliese, que debuta en el Café El Nacional de la calle Corrientes.
En 1934 lo convoca Pedro Laurenz, y al año siguiente hace lo mismo Miguel Caló.

En el año 1936 se produce en la vida de Osvaldo algunos hechos importantes que le hacen cambiar un poco el nivel de tranquilidad que hasta el momento disfrutaba. Debuta con un conjunto propio, en el palco del Café Germinal, pero por muy poco tiempo, nace su hija Beba y la revolución española incide políticamente en el espíritu y carácter de Pugliese, convirtiéndolo en un acérrimo integrante del Partido Comunista.

Finalmente, en 1939, forma su nueva y definitiva orquesta, la cual lo introduce en el ámbito del éxito y la fama. Debutan en el Café El Nacional a sala repleta, ya que actuaban en tres funciones diarias, “matiné”, “vermouth” y “noche”.

Es tanta la popularidad que va adquiriendo la orquesta, que en 1941 la contrata Radio El Mundo y los clubes más importantes se lo disputan para tenerlo como animador de sus funciones bailables.

Osvaldo Pugliese no fue, como otras orquestas, a tocar a los cabarets del centro, sino que más bien empezó a tocar en los clubes de barrio, tales como Independiente y Racing de Avellaneda, Huracán en Parque Patricios, Atlanta en Villa Crespo, Liberal de Nueva Chicago, en Mataderos, Claridad y Nolting de Ciudadela, Los Indios de Moreno, entre otros. Como él solía comentar, le gustaba actuar cerca de “su pueblo”.

Además de pianista y director, Pugliese se destacó como compositor. Su tango más famoso fue La Yumba, pero no le quedaron muy lejos Recuerdo, Negracha, Malandraca, Adiós Bardi, La Beba, Corazoneando, Protocoleando, Las Marionetas y Milonga para Tita Merello.

Los públicos de USA, México, España, Portugal, Francia, Holanda, Finlandia, China y Rusia conocieron de su arte y aplaudieron su ritmo milonguero.

En Japón, donde actuó en 1979, fue declarada como la mejor orquesta de todos los tiempos. En Holanda se encontró con Astor Piazzolla, que también estaba de gira por esos lares y en un programa de televisión tocaron las dos orquestas juntas el tema La Yumba.

Osvaldo Pugliese nunca se apartó de los cánones que rigieron la música tanguera ni de su ritmo, ni de su compás, a pesar de haber soportado en las décadas del 70 y del 80 el embate de los nuevos ritmos tangueros, de la nueva manera de interpretar el tango, de cantarla, de sentirla.

Pugliese, como siempre lo hizo en su vida, tampoco claudicó. Nació en Buenos Aires el 2 de diciembre de 1905 y murió el 25 de julio de 1995.

BUEN AMIGO – 

Allá por 1942, la de Julio De Caro era una de las orquestas que pisaban fuerte en los cabarets del centro.

Uno de sus músicos estaba atravesando un mal momento dado que su pequeña hija tenía graves problemas de salud.

A la niña se le había introducido un insecto en la oreja, lo que le produjo una infección en la cabeza que hacía temer por su vida.

El maestro De Caro, conociendo esta situación, se dispuso a ayudar a su músico, y le ofreció hablar con su amigo médico, el Dr. Ricardo Finochietto, que era uno de los más prestigiosos médicos argentinos y director del Hospital Rawson en esos momentos, para que que el música y su esposa tuvieran una opinión profesional más.

Julio habló con su amigo, y Finochietto le contestó que quería ver a la niña cuanto antes.

Cuando comprobó la gravedad del cuadro, hizo saber a la familia de la niña que había que operar inmediatamente, ya que era un caso de vida o muerte.

El prestigioso médico no tenía los elementos modernos con los que cuenta hoy la medicina: sulfamidas, antibióticos o la tecnología que garantiza el éxito de la operación. Sin embargo su fama no era en vano.

Estando ya en el quirófano, y debido a la zona tan comprometida, el dr. Finochetto usó su lengua para limpiar toda la infección, y gracias a su ingenio la niña salvó su vida.

Este hecho brillante está registrado en el historial de la medicina argentina como uno de los más impactantes recursos médicos, habiendo trascendido los límites de nuestra patria y siendo reconocido por las academias de medicina de aquella época como un logro de la ciencia médica argentina.

Como agradecimiento, don Julio De Caro le dedicó al prestigioso médico esa joya, producto de su inspiración, que es el tango Buen Amigo, que fue grabado por su cantor Agustin Volpe.

Con los años, este tango fue grabado por la orquesta de su mejor discípulo, el maestro Osvaldo Pugliese, el 26 de marzo de1958, y se convirtió en un éxito.

Barquina,

Barquina fue uno de los personajes característicos de “la fauna porteña”, cuyo verdadero nombre era Francisco Antonio Loiácono. Por su andar compadrito, Carlos Muñoz (el Malevo Muñoz) lo bautizó Barquinazo, que el mismo Loiácono apocopó en el sobrenombre que lo popularizó.

Barquina hizo el cursum honores en el diario “Crítica” donde ingresó como ascensorista, después fue secretario de Ulyses Petit de Murat y, finalmente, hombre de confianza de Natalio Botana.

Logró recomponer la amistad entre Carlos Gardel y Carlos de la Púa, distanciados a raiz de una nota publicada por éste con motivo de haber cantado Gardel una canzoneta, y en la que le aconsejaba: “Largá la mandolina, Carlitos”.

Salvó de un mal trance a muchos de sus amigos incluyendo a Petit de Murat, al que consiguió arrebatar de los verdugos torturadores de la Sección Especial de la Policía.

Le dedicaron varios tangos, entre ellos “Barquinazo” de Roberto Firpo y “Dos lunares” de Francisco Canaro.

Loiácono es el autor de las letras de los tangos “Cantor de mi barrio” y “N.P.”, ambos musicalizados por Juan José Riverol, que fueron grabados por la orquesta de Aníbal Troilo, aquél con la voz de Roberto Goyeneche y éste cantado por Raúl Berón.

Con su sobrenombre es recordado por Cátulo Castillo en el tango “A Homero” con música de Aníbal Troilo: “… Vamos,/ vení de nuevo a las doce…/ Vamos,/ que está esperando Barquina…/ Vamos,/ ¿No ves que Pepe esta noche,/ no ves que el viejo esta noche/ no va a faltar a la cita?…” (1)

Según narra Petit de Murat, cuando Loiácono conoció al entonces coronel Juan D. Perón, Barquina, con su habitual desparpajo le dijo “Si a usted no le diera por la política, qué cuadro con las minas. Con su pinta trabajarían para usted más de las que tuvo el gallego Julio”.(2)

Por su parte, Helvio “Poroto” Botana cuenta en forma algo distinta esa salida de Barquina. Según Botana, siendo Perón presidente, Loiácono lo fue a visitar y lo trabajó con esta frase: “Lástima que chapó este laburo de Presidente. Con la pinta que usted tiene ¡qué flor de cafisho pudo haber sido!”.Click edit button to change this code.Click edit button to change this text.